
Justo en estos días en los que se habla tanto de Maradona, por sus polémicas declaraciones, a mi entender lúcidas, recuerdo que a la primer persona que defendí con mis puños fué a un Diego.
Diego tal vez sea, el primer gran amigo de mi infancia y del barrio. Y si bien el tiempo y el colegio nos fueron alejando, luego de cumplir los 21 años volvimos a encontrarnos, gracias a la música, con él y con sus primos que eran y son inseparables. No me imagino a Diego sin sus primos, eternos compinches. Fanáticos de los Redonditos de Ricota, de Hermética y de todo aquello que se relacionara con dichas bandas. Se reusaban a escuchar rock gringo, como ellos decían. Pero fué Diego quién me nombró a Grateful Dead, ya que había leído que con ellos ocurrió algo similar a lo que pasaba acá con los Redondos, que tenían fieles seguidores que los acompañaban a donde se presentaran.
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